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sábado, 13 de octubre de 2012

Finladia: número 1 en educación en Europa




El país nórdico lidera el informe PISA con una enseñanza gratuita que pone en Primaria a los profesores más preparados.

De maestros, los mejores


Los niños finlandeses de hoy estarán el día de mañana entre los profesionales más preparados del mundo. No lo predice ninguna bola de cristal, lo auguran datos objetivos. Desde que la OCDE comenzara en el año 2000 a elaborar su informe PISA, Finlandia ha acaparado los primeros puestos del podio en Europa por su excelente nivel educativo.
Apenas un 8% de los alumnos finlandeses no terminan sus estudios obligatorios, frente a un 30% de españoles que no acaban el Bachillerato. Dispuesto a dar con la clave del éxito finlandés, el psicólogo escolar y entonces director del colegio Claret de Barcelona, Javier Melgarejo, comenzó a estudiar su sistema educativo hace más de una década. Su primera sorpresa fue constatar que a los 4 y 5 años menos de la mitad de los niños finlandeses acuden a guarderías y no empiezan el colegio hasta los 7 años. Dos años después, sus puntuaciones son mejores que el resto de los países estudiados por la OCDE.
Durante los primeros seis años de la primaria los niños tienen en todas o en la mayoría de las asignaturas el mismo maestro, que vela por que ningún alumno quede excluido. Es una manera de fortalecer su estabilidad emocional y su seguridad. Hasta 5º no hay calificaciones numéricas. No se busca fomentar la competencia entre alumnos ni las comparaciones.
La educación gratuita desde preescolar hasta la universidad incluye las clases, el comedor, los libros y hasta el material escolar aunque si alguien lo pierde está obligado a pagárselo. La jornada escolar suele comenzar sobre las 8,30-9 de la mañana hasta las 3 de la tarde, con el paréntesis del almuerzo a las 12-12,30 horas. En total, suman 608 horas lectivas en primaria, frente a las 875 horas de España, con deberes en casa que no son excesivos. ¿Cómo consiguen mejores resultados en menos tiempo?
«El éxito finlandés se debe a que encajan tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales (bibliotecas, ludotecas, cines...)», explica Melgarejo. Los tres engranajes están ligados y funcionan de forma coordinada. «Los padres tienen la convicción de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por delante de la escuela» y complementan el esfuerzo que se hace en el colegio.
«En Finlandia el 80% de las familias van a la biblioteca el fin de semana», añade el psicólogo escolar catalán, para quien este estímulo de la lectura en casa resulta fundamental. El sistema social finlandés contribuye con numerosas ayudas oficiales a las familias, que pueden conciliar su trabajo y la atención a sus hijos.
Existe una herencia cultural luterana basada en la responsabilidad que fomenta la disciplina y el esfuerzo, a la que también acompaña una climatología que empuja a encerrarse en casa, pero estos factores también están presentes en otros países vecinos, como Suecia o Dinamarca, que disfrutan de mayor nivel económico y sin embargo figuran varios puestos por debajo en PISA. «No son las variables socioeconómicas las determinantes», subraya Melgarejo.
La diferencia radica en la elevada calificación académica del profesorado en Finlandia, principalmente en educación primaria. «Los finlandeses consideran que el tesoro de la nación son sus niños y los ponen en manos de los mejores profesionales del país», destaca el exdirector del colegio Claret de Barcelona.
Los mejores docentes se sitúan en los primeros años de enseñanza, donde se aprenden los fundamentos de todos los posteriores aprendizajes. Se considera que hacia los 7 años el alumno se encuentra en la fase más manejable y es cuando realiza algunas de las conexiones mentales fundamentales que le estructurarán toda la vida. Por eso, se considera esencial seleccionar a quien ayudará en este proceso.
Para ser maestro se necesita una calificación de más de un 9 sobre 10 en sus promedios de bachillerato y de reválida y se requiere además una gran dosis de sensibilidad social (se valora su participación en actividades sociales, voluntariado...). Cada universidad escoge después a sus aspirantes a profesores con una entrevista para valorar su capacidad de comunicación y de empatía, un resumen de la lectura de un libro, una explicación de un tema ante una clase, una demostración de aptitudes artísticas, una prueba de matemáticas y otra de aptitudes tecnológicas. «Son las pruebas más duras de todo el país», asegura Melgarejo. Al proceso de selección le sigue una exigente licenciatura y periodos de prácticas.
No es de extrañar que los profesores estén muy bien considerados socialmente en Finlandia. «Es un honor nacional ser maestro de Primaria», aseguró el pasado 25 de septiembre en Madrid Jari Lavonen, director del Departamento de Formación al Profesorado de la Universidad de Helsinki.
Harri Skog, secretario de Estado de Educación de Finlandia desde 2006, resumía en una frase la importancia de este proceso: «La educación es la llave para el desarrollo de un país». Por eso el país nórdico dedica del 11 al 12% de los presupuestos del estado y los ayuntamientos a financiar este modelo de educación. «Es una política inteligente que les está dando fruto», considera Melgarejo, sin las presiones de Corea o Japón, otros países destacados en PISA.
Fuente: www.abc.es

sábado, 28 de julio de 2012

Educación Superior: Profesionalizante o de Base Científica


De forma general, la dinámica de consolidación del sistema universitario acusa en este proceso una inquietud por mejorar su credibilidad en lo que respecta a su oferta educativa que en las últimas dos décadas ha buscado formas más eficaces para mejorar el sistema en general. No obstante este esfuerzo, la Universidad Dominicana no ha llegado aún a garantizar un encuentro entre excelencia educativa. Como tal, la Universidad Dominicana no ha podido pasar en todo este tiempo de modelos profesionalizantes de formación ni se ha podido hablar de currículos que atiendan las necesidades más próximas de la población dominicana desde una visión científica. Esta constatación pone en evidencia la falta de un acuerdo nacional que contribuya, desde la universidad, a superar los desniveles sociales, económicos y culturales más endémicos de la nación. Este es uno de los retos para un próximo futuro.
La oferta académica de la Universidad Dominicana se ha orientado, y lo sigue haciendo, a atender la movilidad social a través de la educación, bajo un estilo profesionalizante. Este hecho queda marcado por la preferencia por las carreras reconocidas como tradicionales, ya que apenas se han creado carreras en función de las nuevas condiciones y oportunidades enque se mueven los entornos nacionales e internacionales.
Por ejemplo, si se comparan las carreras que ofertaba la universidad dominicana en 1937, la UASD, en la mayor parte de los casos coinciden con las carreras más solicitadas por el estudiantado dominicano en la actualidad. Esto es, la relación de oferta y demanda educativa ha variado muy poco. A pesar de que la universidad dominicana en este momento está cambiando y ampliando su oferta de carreras, las disciplinas ligadas a las ciencias básicas –exactas y naturales- y a las ciencias sociales están ausentes entre las más ofertadas y las más solicitadas por los estudiantes.
Pese a lo anterior, se debe destacar que tanto el proceso de ampliación del alumnado como la extensión de estudios de la universidad más allá de Santo Domingo sólo fue posible gracias a las nuevas condiciones sociopolíticas y económicas post trujillistas que, movilizados por la liberalización progresiva del país, el rápido crecimiento urbano, la democratización, la diversificación de la economía y el incremento de la demanda educativa, posibilitó que la universidad dominicana atendiera las necesidades educativas de la nación.
La constante detectada es que se puede estudiar un post grado en la Universidad Dominicana, más no investigar. Los datos no ayudan aún a desmentir esto, ya que en los últimos cincuenta años, los post grados dominicanos no han podido dar el saltocualitativo pues abundan egresados y no investigaciones. A esta falta de investigación, el mayor estigma a nivel de postgrado, se asuman también otros retos, como la ampliación de una plana docente cualificada, la creación de una infraestructura para el desarrollo de institutos de ciencia y tecnología, la potenciación de formación virtual para extender la oferta educativa y encarar el reto de la descentralización de estos estudios –el 77, 3% de programas de post grado están ubicados en las ciudades de Santo Domingo y Santiago de los Caballeros conjuntamente-, la internacionalización de la oferta educativa, la evaluación de la oferta de programas educativos extranjeros, entre otras. Por tanto, no se puede hablar aún de un auténtico impacto de los estudios de post grado de la Universidad Dominicana en los niveles social, cultural y económico.

Por: Lily Rodríguez

Fuente: La Información Digital