viernes, 29 de junio de 2012

Los retos docentes de cara al porvenir




-Primera Parte-

El principal reto del docente dominicano es su formación permanente, este es, uno de los mayores desafíos que tiene el docente universitario –en cualquier otro nivel y en cualquier parte del mundo- es la consolidación y su permanente formación. Esta tendencia también es destacada en el Informe Delors –manifiesto en el capítulo: “El personal docente en busca de nuevas perspectivas”-, al señalar que si se quiere potenciar los esfuerzos desplegados en todas las áreas relacionadas con el quehacer educativo y lograr la calidad que necesita actualmente la educación en general, el docente –en acuerdo con las diversas instituciones educativas-, tiene que asumir una serie de responsabilidades para con la futura sociedad en por lo menos cuatro aspectos claves que afectan su adecuada actividad: la contratación, la formación inicial, la selección y la formación permanente. Como se ve, dos de estos puntos claves están comprometidos con su formación.
Existe, pues, la convicción mundial y unánime que mejorar la situación deficitaria de la educación implica superar el estancamiento en que se haya la formación del docente. Consecuentemente, si toda mejora sustancial de la calidad de la educación pasa por el filtro de los agentes educativos, donde la actividad docente se manifiesta como el punto de articulación donde se apoyan los cambios, su formación pasa a ser una exigencia sustancial –no coyuntural- del sistema educativo en general. Vista así, la calificación del personal docente, de acuerdo a la Conferencia Internacional de Educación de 1996 expuesta por John Fielden, se entronca en las siguientes recomendaciones que el Sistema Educativo Universitario debe optimizar:

1.                Formación inicial: mejorar la articulación de la formación inicial con las exigencias de una actividad profesional innovadora.
2.                Formación en el servicio: derecho, pero también obligación de todo el personal educativo.
3.                Participación de los docentes y otros agentes en el proceso de transformación de la educación: autonomía y responsabilidad.
4.                Los docentes y los actores asociados en el proceso educativo: la educación, responsabilidad de todos.
5.                Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación: al servicio del mejoramiento de la calidad de la educación para todos.
6.                La promoción del profesionalismo como estrategia para mejorar la situación y las condiciones de trabajo de los docentes.
7.                Solidaridad con los docentes que trabajan en situaciones difíciles.
8.                La cooperación regional e internacional: un instrumento para promover la 
movilidad y la competencia de los docentes.
En esta línea y en el contexto dominicano hay quienes ya han observado la atención de la formación como el elemento para superar el problema de la baja formación pedagógica y científica de los profesores, y que ellos mismos reconocen como grave. Entre estas medidas, según el estudio realizado por Pablo Rodríguez y Manuel Herasme, la optimización de las competencias pedagógicas y científicas para académicos, la creación de educación continua para docentes en educación superior, la actualización constante y la movilidad interna y externa del personal docente, el incremento de los requisitos para ejercer la enseñanza en el ámbito universitario privado, especialmente, la creación de mecanismos de intercambio entre las Instituciones de Educación Superior para aprovechar las ofertas de capacitación y la delimitación de mecanismos de auditoría y de regulación del personal docente... 


Por: Dra. Lily Rodríguez

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